A finales del siglo XIX, en Asturias, como en otras muchas zonas de España, se pone de moda entre la burguesía utilizar los trajes típicos de los campesinos como una seña de identidad regional. Lo que hasta entonces era despreciable, pobre, feo... se convierte en rasgo característico de una región, de una cultura. Esta tendencia a identificar lo folklórico y lo popular con la identidad nacional había surgido ya con el Romanticismo, y en años posteriores será uno de los elementos más explotados por los nacionalismos para definir sus identidades.
Esta práctica comienza en Asturias a finales del XIX, y se intensifica con ocasión de las visitas al principado del rey Alfonso XIII, la reina Victoria Eugenia, etc. El momento en el que el traje regional adquiere una forma definitiva, y se definen claramente las prendas que lo componen, es precisamente el mismo momento en que las clases populares empiezan a dejar de utilizarlo: aparecen las prendas modernas, los pantalones, los tejidos de algodón, los sombreros, el calzado industrial... De esta manera, el traje regional queda relegado a un uso folklorico, festivo y simbólico de una identidad cultural y nacional.
A nosotras nos interesa este proceso de conversión del traje popular en seña de identidad de la burguesía, pero sobre todo nos interesa utilizar el traje de llanisca como pretexto para estudiar las artesanías tradicionales de Asturias; no aparecen todas, pero sí algunas de las más importantes: la lana, el lino, el teñido, el azabache y el cuero. A partir del estudio de estas artesanías profundizaremos en el conocimiento de la etnografía asturiana de la zona de Llanes.
Hemos escogido esta zona y este traje porque es el que más nos gusta, es a la vez uno de los más desconocidos, y además es uno de los que antes aparece en la documentación, porque lo describen algunos de los viajeros que acompañaron a Carlos V en su desembarco en Tazones a principios del siglo XVI. Nos pareció muy interesante rastrear en qué textos de otros viajeros por Asturias aparecen referencias a este traje, y estudiar la significación histórica y etnográfica de este tipo de vestimenta tradicional.
Una aproximación a la artesanía tradicional asturiana a través del estudio del traje tradicional femenino de Llanes.
jueves, 14 de marzo de 2013
Objetivos
- Analizar los componentes del traje regional femenino asturiano de la zona de Llanes
- Investigar cómo ha evolucionado este traje a lo largo de los siglos, y localizar las referencias bibliográficas en que aparece
- Describir las artesanías tradicionales que intervienen en la elaboración de este traje
- Describir y analizar los usos actuales (culturales, simbólicos) de este tipo de trajes, y los festejos y ocasiones varias en que aparece.
- Analizar las causas que han llevado a la utilización de elementos folklóricos como el traje como símbolos de identidad nacional por las burguesías adineradas desde finales del siglo XIX hasta hoy.
- Investigar cómo ha evolucionado este traje a lo largo de los siglos, y localizar las referencias bibliográficas en que aparece
- Describir las artesanías tradicionales que intervienen en la elaboración de este traje
- Describir y analizar los usos actuales (culturales, simbólicos) de este tipo de trajes, y los festejos y ocasiones varias en que aparece.
- Analizar las causas que han llevado a la utilización de elementos folklóricos como el traje como símbolos de identidad nacional por las burguesías adineradas desde finales del siglo XIX hasta hoy.
Metodología
Empezaremos por describir el traje de llanisca. Disponemos de información variada en fuentes de la web y en libros sobre etnografía. Las fuentes bibliográficas son las que nos van a proporcionar la mayor parte de la información que tenemos que manejar. También pensamos visitar el Museo del pueblo de Asturias en Gijón, algunos pequeños museos etnográficos de la zona de Llanes, etc. Existen varias obras sobre trajes tradicionales españoles que completarán la información.
Para el estudio de las diversas artesanías contamos con obras específicas, y con varios museos en Asturias y en otras zonas de España.
Una vez recogida toda la información procederemos a ordenarla, revisarla y analizarla, porque queremos sacar conclusiones sobre el uso que este tipo de trajes y materiales folklóricos ha experimentado en el siglo XX, y cómo se han convertido en señas de identidad nacional.
Para el estudio de las diversas artesanías contamos con obras específicas, y con varios museos en Asturias y en otras zonas de España.
Una vez recogida toda la información procederemos a ordenarla, revisarla y analizarla, porque queremos sacar conclusiones sobre el uso que este tipo de trajes y materiales folklóricos ha experimentado en el siglo XX, y cómo se han convertido en señas de identidad nacional.
Los orígenes del traje y las primeras manifestaciones
Al margen de las modas, la indumentaria tradicional de Llanes tiene antecedentes lejanos.
Uno de los primeros documentos que tenemos sobre el traje la escribió Laurent Vidal, cronista oficial de Carlos V que, al desembarcar por accidente en Tazones se vio muy sorprendido por la indumentaria de estas gentes:
"A mi parecer, no podría comparar mejor esos adornos que con esas mujeres de pueblo que han cargado en la cabeza ocho o diez pisos de colmenas cubiertos con una tela, o con una mujer que se hubiese revestido la cabeza con una gran cesta de cerezas, pues así son de altos y anchos por encima esos adornos.
Las mujeres van allí, como los hombres, la mayor parte del tiempo sin calzas, y si las llevan son anchas y rojas y llenas de frunces, a causa de que no llevan ligas. Yo vi algunas que llevaban botas hasta media pierna, y creo que a la mayoría de estas mujeres no les hace falta peineta ni cordones para sujetarse el pelo, pues debajo de esos altos adornos llevan muchas negras y grises lentejuelas...Igualmente las chicas casaderas van pobremente vestidas y la mayoría con tela de lino o con un pobre refajo sin mangas y tundido, teniendo las orejas horadadas para colgar de ella en día de fiesta, cuando van a divertirse, a la vez crucecitas de plata, pendientes y otras chucherías a su gusto; Alrededor del cuello llevan, a manera de collar, rosarios de azabache, a veces de ámbar o coral y también cordones negros llenos de nudos...; y a dichos collares, cuelgan y atan alfileres y otras menudencias, Los días de hacer van con los pies desnudos y vestidas tan sobriamente, por lo cual no parecen tan bellas como parecían si estuvieran mejor vestidas".
Ahora bien, lo que actualmente conocemos como “traje tradicional” está basado en la indumentaria que vestían las gentes del pueblo llano a lo largo del siglo XIX.
Los cambios en la cultura tradicional empiezan a manifestarse en el siglo XIX, culminando en las primeras décadas de la pasada centuria.
Asimismo se va a originar una asimilación entre las indumentarias de esta época y la religiosidad popular, especialmente a lo que se refiere en las ofrendas del “ramo”, esas estructuras de madera con variada morfología que se engalanan con cintas y flores para ofrecer pan, flores y otros productos señalados a la Virgen. Este es un fenómeno lo suficientemente complejo como para dar origen a una indumentaria bien diferenciada, “el traje de llanisca”, que desde las últimas décadas del siglo XIX hasta nuestros días es de obligado uso para toda mujer que quiera participar en la ofrenda del ramo en los concejos de Llanes, Cabrales, Onís, Cangas de Onís, Ribadesella y Ribadedeva.
La evolución formal del traje ha afectado más a la decoración, telas y colores, que a la propia forma del mismo.
La Guerra Civil dejó paso a un mundo rural hundido en la miseria y en la necesidad. No por ello el sentimiento festivo desaparece, y apenas finaliza la contienda vuelven los ofrecimientos de ramos.
Con los ofrecimientos vuelven las mozas ataviadas de aldeana y con ellas los trajes que se usaban con anterioridad al enfrentamiento bélico. Poco a poco la comarca comienza a conocer un despegue económico y los trajes empiezan a cambiar. Nuevas telas llegan a los mercados llaniscos. El tergal arrincona a los paños tradicionales. Las finas muselinas y el crisaten dejan su sitio al hilo bordado. Los agremanes desaparecen del mercado, se bordan los motivos sobre tira de tul y directamente sobre la tela de la falda.
La uniformación se hace cada vez más patente. Mandil, justillos, banda y pañuelo se constituyen en una misma tonalidad. Cada vez se tiende más a la riqueza y al abigarramiento.
La lana
Esquilado ➨ limpieza ➨ clasificación ➨ preparación ➨ lavado➨ secado ➨ estirado ➨ cardado ➨ hilado ➨ torcido ➨ enmadejado ➨ teñido.
Desde que el ser humano descubrió cómo domesticar a los animales y empezó a conocer las posibilidades que estos le ofrecían, la lana ha sido una de las materias primas más utilizadas para la realización de vestimentas.El cuidado de las ovejas y la obtención y tratamiento de la lana ha sido parte fundamental de la cultura tradicional asturiana hasta fechas muy recientes.
La lana es una fibra cuya calidad depende de la raza de ovejas. Se distinguían dos clases: la "lana fina", que procedía de las ovejas merinas o trashumantes, y la "lana burda" de las ovejas del país. La lana más corriente en Asturies era la última, que se sacaba de la raza asturiana de oveja xalda. Las ovejas se solían esquilar en mayo y junio, se separaban los vellones según su calidad. Con la llegada del buen tiempo, se cortaba la lana de las ovejas que había crecido a lo largo de la temporada. A este proceso se le denomina trasquilar. Con el fin de que el ganado estuviese quieto se le ataban las patas para no hacerles daño con las tijeras. Se inicia el proceso por el abdomen y las patas, que por estar más en contacto con el suelo darán una lana más sucia y de inferior calidad. Se finaliza en el lomo, cuya lana es de mejor calidad y está más limpia.
Una vez cortada la lana, se seleccionaban los vellones según su calidad. Se limpiaban a mano de las impurezas, y para asegurarse de que la lana estaba limpia, se lavaba posteriormente con agua hirviendo y ceniza o jabón (elaborado también de modo tradicional, con grasas animales y sosa cáustica) con el fin de blanquearla.
Finalmente se aclaraba con agua fría y se dejaba secar al sol, tendiéndola normalmente en los corredores de las viviendas o en los hórreos y paneras. En esta operación, realizada en el verano, la lana suele perder la mitad de su peso. Posteriormente se escarmenan los vellones de lana sin romperlos, dejándola más algodonosa.Una vez preparados y secos los vellones eran estirados a mano, para después proceder al cardado y peinado, que dejaba la lana fina y lista para el hilado.
El lino
Siembra ➨ recolección ➨ secado ➨ separación de los tallos ➨ remojo ➨ secado ➨ mayado ➨ espadado ➨ limpieza ➨ clasificación ➨ hilado ➨ teñido.
El lino se cultivó ampliamente en Asturias hasta su decadencia con la entrada de material ya elaborado a lo largo del siglo XIX. Si bien es un cultivo prácticamente desaparecido de nuestras tierras su importancia fue tal que aún se ve reflejada para siempre en nuestra toponimia.
Anda tu, linaza esprebelida,
que a los tres días ya tas nacida.
Anda tú, centeno centenudo,
que tas nueve meses debaxo el tarugo.
El lino es una planta herbácea, que se compone de una sustancia leñosa (70%), interior, y de una sustancia filamentosa (30%), exterior, de la cual se extrae la fibra textil. En Asturias fue un cultivo muy extendido desde antiguo.Se siembra en el mes de octubre. Al poco de germinar, se rastrilla la tierra, arrancando las hierbas inútiles que nacen en el linar. Una vez madura la planta, cuando llega el mes de mayo o junio, es el tiempo de la recogida. Se hace arrancando la planta a mano y atándola en manojos, que se colgarán después en el pajar, en el corredor o en la panera, para que seque.
Centrándonos en su cultivo y elaboración hemos de destacar que esta planta requiere tierra de buen fondo, fértil, sustanciosa, ligera y suave. La siembra se realiza en primavera, y a partir de este momento se riega y se le hace un escardado cuando ha crecido unos centímetros.
La planta se considera madura entre los meses de julio y agosto. Para convertir las plantas en fibras textiles era necesario realizar varias operaciones:
1. Secar los manojos de plantas al sol.
3. Sumergir las plantas en un remanso de un río o arroyo, durante una semana, con el fin de pudrir la parte leñosa de los tallos.
4. Secar los manojos al sol.
5. Machacar los tallos con un mazo de madera para romper las fibras leñosas.
6. Golpear los tallos con una espadilla sobre el borde de una tabla, hasta que se eliminan las partes leñosas, separando de ellas las fibras. En algunos sitios se restregaban sobre una tabla vertical.
7. Rastrillar o pasar las fibras por un rastrillo para limpiarlas totalmente, y clasificarlas según su finura. Las primeras fibras que quedan en las púas del rastrillo son las estopas; en una segunda vuelta va quedando en las púas lo que se llama mediana y en las manos de la mujer las fibras más finas o cerro. Con esta operación el lino quedaba preparado para hilar.
8. Hilar las fibras rastrilladas. Con la ayuda del huso se producía el hilo, haciendo con él cadejos.
9. El lino se blanqueaba por medio de repetidas coladas y de su exposición al sol. La colada se realizaba en un bogadoiru provisto de una tina en cuyo interior se metían las madejas. Por encima se colocaba una tela con ceniza de madera (preferentemente de roble, haya y fresno), hojas de laurel y hiedra, éstas para perfumar las madejas, y sobre todo ello se echaba agua caliente. La combinación entre la ceniza y el agua actuaba como la lejía, y blanqueaba el lino. Las coladas se repetían seis o siete veces, lavando las madejas con agua entre cada operación.
10. El telar conformaría el tejido, y con el batán se refinaría y adelgazaría.
11. Las telas así obtenidas eran coloreadas con tintes naturales, que desde tiempos atrás eran ya conocidos, generalmente de origen vegetal, raíces, ramas y frutos. Completaban la elaboración de los trajes los sastres, que eran numerosos en los distintos concejos.
El lino se cultivó ampliamente en Asturias hasta su decadencia con la entrada de material ya elaborado a lo largo del siglo XIX. Si bien es un cultivo prácticamente desaparecido de nuestras tierras su importancia fue tal que aún se ve reflejada para siempre en nuestra toponimia.
Hilado
Rueca / torno ➨ torcido ➨ aspado / madejado ➨ cocido / blanqueado ➨ desengrasado ➨ devanado ➨ ovillado.
El hilado era un trabajo exclusivamente femenino. Las mujeres hilaban a todas horas y en todos los lugares. Los instrumentos empleados eran muy sencillos: la rueca, que era una vara delgada donde se colocaba el copo de lana o lino; y el huso, palo pequeño torneado provisto de un rodete, en el que se enrollaban los filamentos hilados. En la rueca va enganchado el copo de lana o el lino; en el huso se enrollaban las hebras una
naturales más empleadas eran las cortezas de aliso y nogal, las hojas de nozal, la corteza de nuez, las moras verdes y maduras, la cáscara de cebolla, la cochinilla y el añil. Para fijar los colores se utilizaba la piedra de alumbre.
El hilado era un trabajo exclusivamente femenino. Las mujeres hilaban a todas horas y en todos los lugares. Los instrumentos empleados eran muy sencillos: la rueca, que era una vara delgada donde se colocaba el copo de lana o lino; y el huso, palo pequeño torneado provisto de un rodete, en el que se enrollaban los filamentos hilados. En la rueca va enganchado el copo de lana o el lino; en el huso se enrollaban las hebras una
vez hiladas.
También se hilaba con los tornos de hilar aunque, en Asturias su empleo nunca
tuvo gran aceptación. El huso permitía compaginar el hilado con otras actividades agrícolas. Por último, se empleaba la torcedera (que es un instrumento similar al huso, pero de mayor tamaño) con un gancho, para hacer un hilo fuerte, uniendo dos. Para hilar era habitual que las mujeres y mozas se reunieran durante el otoño e invierno en los filandones, files o polaviḷḷas.
Una vez hilado el material se procedía a la elaboración de cadejos con las aspas. Éstos más tarde se transformaban en ovillos con la ayuda de devanadoras, quedando de esta manera las fibras textiles listas para tejer en el telar y para hacer medias o calzas. Pero antes de hacer los ovillos, las madejas de lino se blanqueaban y
las de lana blanca, a veces, se teñían. Tras esto, las madejas se convertían en ovillos mediante las devanaderas.
Finalmente, se secaban y oreaban durante un tiempo. Las madejas de lana se teñían, antiguamente, con sustancias naturales y, modernamente, con anilinas. Los hilos coloreados se destinaban para las ropas de vestir y colchas de cama. Los colores más comunes eran el amarillo, colorado, azul y verde, y algunas de las materias
naturales más empleadas eran las cortezas de aliso y nogal, las hojas de nozal, la corteza de nuez, las moras verdes y maduras, la cáscara de cebolla, la cochinilla y el añil. Para fijar los colores se utilizaba la piedra de alumbre.
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